La ciencia, el cambio tecnológico y la industria poseen una fuerte dinámica. El cambio tecnológico se proyecta al mundo entero, exigiendo procesos de ajuste por doquier. Cada impulso generado por inventos y descubrimientos básicos contribuye a expandir la industrialización, que hoy en día es ya un fenómeno global. Tan sólo unos pocos países industrializados son capaces de influir, en determinadas áreas, en la dinámica científico-tecnológica y en el patrón tecnológico-industrial que ésta configura en cada etapa, mientras que esa influencia es nula por parte de los países industrialmente débiles.
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